| Ricardo Tormo |
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| Ciudad - Personajes insignes |
| Viernes, 17 de Abril de 2009 17:53 |
Ricardo nació en Ayacor, en las cercanías de Canals (Valencia), el 7 de septiembre de 1952, y se inició muy joven en el mundo de las carreras. Se formó entre esquinas y farolas, pateándose los numerosos circuitos urbanos valencianos de la época, acumulando triunfos en todas las pruebas en las que participaba: Cullera, Játiva, Carcagente, Alcira, Castellón, Gandía,… Pasados unos años se consagró como uno de los mejores pilotos de 50 de todos los tiempos, pero no hizo ascos a ninguna categoría. Corría tanto en 50 como en 250, participando igualmente en las categorías de 75 y 125 de su época junior. Pero sus inicios no fueron nada fáciles. Su afición a las motos llegó muy pronto. Su tío Pascual tenía un taller mecánico y Ricardo se aficionó prontamente a montar y desmontar motores. No en vano, esos conocimientos técnicos le serían muy útiles en el futuro, convirtiéndose en un buen preparador. Lo cierto es que un día en 1969 presenció por primera vez una carreras de motos en Játiva, y desde entonces tomó la decisión de ser piloto. Tuvo que luchar contra la oposición familiar, pero animado por su amigo Vicente Mallol decidió sacarse la licencia. La buena mano de Vicente falsificó la firma del padre de Ricardo, con lo que éste se convirtió en piloto. Su primera carrera fue en Cullera, en 1971, participando en la categoría Junior 75 con una Derbi cinco velocidades cuidadosamente preparada por él mismo. Para no levantar sospechas por su intempestivo madrugón dijo en su casa que se iba a buscar setas con sus amigos… Su debut no pudo ser mejor. Quedó segundo, pero ahí comenzaron las complicaciones. No podía regresar a casa con la copa porque se descubriría el engaño, así que se la confió a su amigo Vicente. Sin embargo, su padre se enteró de los resultados de las carreras a través de la radio, y al llegar a casa Ricardo se encontró con una bronca monumental. Don Ricardo rompió la licencia de su hijo y le prohibió correr el resto de la temporada. Poco a poco consiguió aplacar los ánimos de su padre y convencer a su madre, de modo que en 1972 consiguió sacarse la licencia con el beneplácito de su familia, participando en las carreras que salpicaban la geografía levantina, acumulando un gran número de triunfos.En 1973 pasó a la categoría súper. Con más decisión que medios hizo frente a los grandes dominadores de la época: Nieto, Grau y Derbi. Participaba con distinta suerte en 50, 125, y 250, pero en la menor de las cilindradas, con una de las nuevas Derbi RAN 50, logró su primera victoria absoluta en una prueba del Campeonato de España. A partir de ese momento se colocó siempre entre los mejores del Nacional. En 1974 consiguió un nuevo triunfo en 50, al tiempo que lograba posiciones destacadas en 125 y 250 a lomos de una Derbi y una Ossa, respectivamente. El apoyo de Ferrys resultaría fundamental para la consolidación de los resultados. Al año siguiente inició su despegue definitivo, logrando victorias en 50 y 125 y numerosos podios en 250 a lomos de una Bultaco cedida por don Paco Bultó, que ya se había fijado en el buen hacer de Tormo. Sin embargo, un grave accidente en Guadalajara, una de las últimas pruebas de la temporada, hizo temer por su carrera deportiva. Por fortuna, Tormo se recuperó de las lesiones, y en 1976 se concentró exclusivamente en la categoría de 50 a lomos de la Kreidler-Ferrys, con la que además consiguió sus primeros puntos en el Mundial. Sin embargo, el binomio Nieto-Derbi seguía siendo infranqueable. Tanto sacrificio terminaría dando sus frutos, porque Bultaco le contrataba para su recién creado equipo oficial, lo que le abría las puertas del Mundial. En 1977 cumplió a la perfección con la labor encomendada por Bultaco, sirviendo de fiel escudero al campeonísimo Nieto, además de terminar tercero en el Mundial, lograr su primera victoria en un Gran Premio - Suecia, bajo un torrencial aguacero - y su primer título nacional en la categoría de 50. Nieto estaba decidido a dejar definitivamente la menor de las cilindradas, lo que dejaba el camino expedito para Ricardo, que no desaprovechó la oportunidad, consiguiendo en 1978 su primer título mundial con una superioridad aplastante.Pero en 1979 se invirtieron las tornas. La Bultaco 50 se rompía carrera tras carrera y sólo pudo acabar una prueba en una discreta quinta posición. Por contras, consiguió su primera victoria en 125, en la húmeda Finlandia a lomos de una Bultaco 125 bicilíndrica que tantos quebraderos de cabeza dio a Nieto. Esta facilidad para correr en agua quedaría puesta de manifiesto en numerosas ocasiones, consagrando a Ricardo como un especialista sobre el líquido elemento. Mientras tanto seguía acumulando éxitos en el Campeonato de España. Campeón de 50 en 1978, lograba el doblete en 1979, desquitándose así de su mala fortuna mundialista. En 1980 vuelve al asalto en 50 y 125. Dispone de una Kreidler 50 oficial y una MBA 125 privada, pero los problemas mecánicos de una y las discretas posibilidades de la otra le cierran las puertas al título en ambas categorías. En el Nacional vuelve a conseguir el doblete, pero la situación en es muy halagüeña de cara a 1981. Gracias al apoyo de una serie de patrocinadores compra a Bultaco las motos que le hicieron campeón en 1978, y con la ayuda de un reducido pero fiel equipo se lanza a la aventura del Mundial. Tras un frustrante debut, el resto de la temporada se muestra intratable, cosechando su segundo título. En 125 le contrata Sanvenero a mitad de temporada, y cierra el año con una victoria en Suecia. En esa carrera toma contacto con la categoría de 250, corriendo con la moto desarrollada por el ingeniero austríaco Harald Bartol. De ese contacto nació una excelente relación que se tradujo en la construcción de la Tormobartol 250 - popularmente conocida como "Bartola" - con la que Ricardo corrió el Nacional de 250 en 1982. Después de aquel año triunfal, Tormo se prepara para el asalto a las dos categorías. Su modesto equipo crece. La vieja furgoneta que le acompañó la temporada ’81 da paso al Tormobús, un flamante autobús transformado en vivienda-taller. Kreidler le asegura material oficial en 50, y Sanvenero le ofrece su mejor moto en 125. Pero las Kreidler oficiales salen por la puerta falsa de la fábrica y Ricardo debe repescar las viejas Bultaco 59 que tanta gloria le habían dado. Pero ya era pedir mucho a aquellas motos, que estaban claramente desfasadas frente a las Kreidler. En 125 tampoco hubo mucha suerte, y Sanvenero poco pudo hacer frente al potencial del equipo Garelli de Nieto y Lazzarini. Ricardo, al menos, tuvo la satisfacción de ganar el Gran Premio de Bélgica.En 1983 se concentra exclusivamente en 125. Corre con MBA y comienza el año ganando el Gran Premio de Francia. Después los altibajos mecánicos no le permiten disputar el triunfo final, que sería nuevamente para Nieto. A pesar de algunos roces que tuvo con el zamorano en algún determinado momento, la relación entre ambos siempre fue cordial. Por eso cuando Garelli buscó a un piloto que ayudara a Lazzarini en 50, Nieto no dudó en apoyar la candidatura de Tormo. Corrió sólo tres carreras, y cumplió a la perfección. Cerró el año ganando en San Marino la última carrera de 50 cc. De la historia del Mundial. Su última victoria en un G.P. En el invierno de 1993 Derbi anunció su regreso al mundial dentro de la nueva categoría de 80. Con Nieto concentrado en 125 y Garelli, Tormo se convirtió en el Nº 1 del equipo, e insistió en que el segundo piloto fuera "Aspar". Era un equipo ganador, un piloto para el presente y otro para el futuro. Durante esos meses se trabajó sin descanso. Los resultados en las primeras carreras fueron inmejorables. Tormo y "Aspar" coparon las dos primeras posiciones en Cullera, en el debut del Nacional, y unas semanas más tarde repetían posición en el Europeo celebrado en el Jarama. El primer Gran Premio fue en Italia, en Misano, pero una avería le impidió terminar la carrera. Pero nadie se desanimó. En Derbi siguieron perseverando y trabajando para mejorar. La siguiente cita del Mundial era en el Jarama, y estaban obligados a ganar. Con ese ánimo siguieron trabajando, probando nuevas soluciones. El 24 de abril terminaron unas mejoras en la moto, y aprovecharon las últimas luces de la tarde para hacer carburación en un polígono industrial cercano a la fábrica en el que apenas había tráfico. Hicieron varias pasadas, y en una de ellas Ricardo se encontró un coche entrando en la calle por la que él circulaba a 160 km./h. El impacto fue brutal en todos los sentidos. Para él fue un calvario que ha durado demasiados años, ya que tras su recuperación le diagnosticaron leucemia, aunque Ricardo, con esa forma de ser tan suya, quitando hierro al asunto, afrontó con una entereza digna de elogio. Nos quedamos con ese recuerdo, con la imagen del luchador incansable. Con la del campeón. Te recordaremos siempre Ricardo. ![]() |
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